Sin títuloSoy Ricardo Vazquez  y mi amor por las matemáticas comenzó a la edad de 13 años.

Recuerdo que estaba en tercero de secundaria y me tocaba hacer 200 ejercicios de factorización. La verdad es que en ese momento no era el más experto en la materia, además por que la forma en que me habían enseñado las matemáticas era demasiado complicadas y en realidad tenía muy pocas bases matemáticas para abordar cualquier ejercicio, además en ese tiempo no existía ningún sistema eficiente y eficaz que me entregara todas las herramientas para yo resolver los ejercicios y entender de una vez por todas las claves para aprender matemáticas.

Pero fue en ese momento. Cuando me tocó hacer estos 200 ejercicios, que comencé amar las matemáticas, ya que me tocó dedicarme todos los días hacer estos ejercicios, dado que sólo teníamos 10 días para entregarlos, por lo tanto tenia que hacer por lo menos 20 ejercicios por día.

Al final de los 10 días pude terminar estos ejercicios y entregarlos, pero no sólo pude terminarlos, si no que los había hecho de manera tan consciente que también descubrí unas habilidades enormes en mí, ya que jamás me volvió a dar pereza escuchar una clase de matemáticas ni tomar cualquier libro de matemáticas. Incluso el álgebra se convirtió en mi más leal compañera durante toda la secundariay lo mejor de todo es que entendía también cada tema de matemáticas que resulte enseñandole algunos amigos y amigas.

Pero me sucedió algo muy extraño después de terminar la secundaria, sucede que yo no sabía que estudiar en la universidad; si economía, derecho, ingeniería industrial o ingeniería de sistemas. Como yo jugaba baloncesto, el técnico del equipo que se llamaba Germán, era a la vez técnico de una universidad de mi ciudad. Resulta que él me ayudó a ingresar a esta universidad donde además me dieron media beca;  e ingrese a estudiar Ingeniería de Sistemas.

Mis expectativas frente a esta carrera eran muchas, además por que tú muy bien lo sabes todas las ingenierías tienen altos grados de participación de las matemáticas, lo que me hacia creer que me encantaría esta carrera y que además me iría realmente bien, especialmente en las materias que tuvieran matemáticas. Lo gracioso es que la carrera no me gustó. Las materias de matemáticas en casi todas me fue bien, pero en cálculo me fue aceptable ya que no le entendía a la profesora y menos me gustaban los métodos de enseñanza que ella maneja. Al fin  y al cabo sólo llegué hasta el tercer semestre de la carrera. Me retiré de la Universidad ya que además las instalaciones de la misma no me gustaban y me desmotivé totalmente.

De todas maneras a pesar de lo desmotivado que me encontraba, seguía estudiando por mi cuenta algunos temas de matemáticas y a la vez jugaba baloncesto; después de seis meses de haberme retirado de la universidad (para ese entonces tenía 19 años) un día entrenando con el profesor de Baloncesto, Luis Fernando Pérez le pregunté sobre como podría entrar a la Universidad de Medellín. Él me explico que si entraba y jugaba baloncesto con el equipo de la Universidad  me podrían dar desde un 20% hasta el 50% de la matrícula. En realidad esto me motivó, pero me dijo algo más, me dijo además “ Ricardo, ¿sabes quien va a entrar también a esta universidad? Hernán Olaya”Hernán es un gran amigo al cual estimo mucho y hoy se encuentra Viviendo en Canadá. Bueno ese día salí muy motivado llegué a mi casa, descansé, comí y luego salí un rato en la noche  y me fui para la casa de mi mejor amigo: Camilo Vahos. Cuando llegué a la casa de él todavía no había llegado y decidí esperarlo y me puse a hablar con la mamá de “Milo” que es doña Nury; la cual es como una madre para mi y le tengo un gran amor y aprecio. Llevaba  más o menos unos 10 minutos hablando con ella y en ese momento llego Camilo, comenzamos hablar y decidí compartirle mi idea. Recuerdo que le dije: “ Cami, ¿qué te parece si entramos juntos a estudiar a la Universidad de Medellín? Él me miro y me dijo – pero es que es costoso -–  Yo le dije que de alguna forma lo haríamos y al final de unos minutos decidimos que nos inscribiríamos”. Para no hacerte muy larga la historia, Camilo se presentó a Ingeniería Ambiental y a Economía, yo me presente a Derecho y a Economía; lo más gracioso fue que tanto mi buen amigo Hernán, como Camilo, resultamos estudiando Economía en la Universidad de Medellín y en el mismo salón.

Me tomé el tiempo de contarte esta pequeña historia por que fue en la Universidad de Medellín donde reencontré con el amor a las matemáticas y me motivé de nuevo a estudiarlas con mayor disciplina ya que tanto las instalaciones de la universidad como los profesores que enseñaban matemáticas en economía, me llevaron a esto. Lo más gracioso es que fue un profesor en especialRAFAEL ALVARES un hombre pequeño y de gafas quien me motivó más, ya que sus clases eran  amenas y muy divertidas. Fue tanta mi compenetración con la forma de enseñar de este especial y grato profesor que después de mas de 10 años de haberlo conocido todavía conservo uno de sus libros el cual se llama Matemática Básica.

Desde ese tiempo hasta ahora yo AMO las matemáticas y por lo regular practico ejercicios de diferentes temas. Claro que las matemáticas están en cada actividad que hacemos, pero durante todo este tiempo también tuve una gran inquietud; como hacer para que los niños como tu hijo o adultos como tú amen las matemáticas y las vean como yo las veo ahora; fáciles y cercanas. La verdad busqué muchas herramientas, es más hasta intente montar un sistema que me permitiera enseñarle matemáticas a tu hijo de una manera más practica y sencilla, pero cada vez que lo intentaba no lo podía lograr ya que siempre llegaba a los mismos métodos ortodoxos con los cuales nunca he estado de acuerdo.