El inmenso terremoto de Japón pone en evidencia de nuevo la energía del futuro de la humanidad, y sobre todo, la seguridad de la energía nuclear.

En el siglo XIX la humanidad, encontró la utilidad de un líquido combustible que ardía y daba mucho calor con facilidad, era el petróleo.

Más práctico y útil que el carbón, enseguida se le buscaron aplicaciones sobre todo en los motores térmicos para vehículos, barcos, trenes y generadores de electricidad. Pero no dejaba de ser un liquido difícil de encontrar y sobre todo irrepetible.

energiia sustentable

Ha pasado algo más de un siglo de uso trepidante y ya casi está agotado, pero ha servido para lanzar las dos guerras mundiales modernas de la humanidad y para el desarrollo tecnológico de muchos países.

Pero en el siglo XX la humanidad encontró otro combustible más escaso y sólido, que también daba calor de forma natural, en este caso minerales radiactivos como el uranio o el plutonio. Muy peligrosos por la radiación que emiten y que puede originar enfermedades mortales.

Pero que enriquecidos, o lo que es lo mismo, sometidos a radiación intensiva de acuerdo a un proceso preciso, pueden servir de combustibles para originar calor y electricidad en las centrales nucleares o para hacer bombas nucleares.

Estos dos combustibles, mas el primero que el segundo, por su nula peligrosidad frente a la peligrosidad del segundo, han servido para desarrollar el conocimiento y la tecnología que hoy tenemos, pasada ya la primera década del siglo XXI.

Y ahora que se agota aceleradamente el petróleo por haber sido el más empleado, se quieren incrementar las centrales nucleares para que no falte energía en el mundo.

Pero las centrales nucleares no son seguras y esconden un peligro de muerte frente a los desastres naturales, como vemos con tanto ejemplos de desastres y ahora con éste de Japón, por un terremoto y un tsunami, a la vez.

Y además, tampoco existe uranio en la Tierra para tantas centrales nucleares como serían necesarias, tanto para mantener el desarrollo mundial, como para el desarrollo tecnológico de los nuevos países emergentes, como India o China.

¿Existen centrales nucleares seguras y exentas de riesgos al 100%?

No, y conseguir una segura solo al 95% ya costaría tanto que sería prohibitiva y absurda su construcción.

Pensemos que los residuos que dejan de uranio radiactivo, no útil como combustible nuclear, son altamente peligrosas para la salud humana por cientos de miles de años.

Pero es cierto que los humanos utilizamos lo que tenemos, y lo que tenemos al día de hoy, son el petróleo y el uranio, dos combustibles naturales que la Tierra nos ha dado gratis y que estamos agotando por ser irrepetibles a pasos agigantados.

Y por desgracia, seguiremos así hasta que se acaben en una cincuentena de años más, suban prohibitivamente sus precios por la escasez, o surja una nueva fuente mejor de energía.

En cualquier caso, bien haríamos en no despreciar estas energías surgidas de la naturaleza, y empezar ya a diseñar con conocimiento las nuevas fuentes de energía casi inagotables de la materia, en vez de discutir, si son o no son seguras las centrales nucleares. No tenemos de momento otra alternativa.

Para colmo, parece ser que, la energía nueva que espera a la humanidad del siglo XXI, es la diseñada en el siglo XX, por una ciencia física oficialista, nacida a raíz del éxito de las bombas atómicas con las que los países anglosajones de EEUU, UK y Francia fundamentalmente, se alzaron con la victoria de la II Guerra Mundial, al haber conseguido enriquecer el uranio encontrado en alguna mina incipiente.

Una ciencia física oficialista de conveniencia, funcionaria e ignorante, mas guiada por la política, la Defensa y los intereses de Estado y de propaganda, que de conocimiento, como lo demuestran al basar su conocimiento en dos teorías erróneas e imposibles, como la “mecánica cuántica” o la “relatividad”.

Y que por imposición de los estados vencedores absolutos de las dos guerras mundiales, solo se dedica a encontrar, antes que nadie, las distintas y posibles armas de destrucción masiva similares a las bombas atómicas, que la materia y el átomo pudieran contener, como la antimateria, la fusión nuclear, los agujeros negros o los viajes en el tiempo, etc, desarrollando para tal fin, megaproyectos científicos de la física, como los LHCs y los ITERs de mas de 15.000 millones de euros cada uno.

Pero pasa el tiempo y no consiguen nada, como está ocurriendo con la fusión nuclear que ya viene de proyectos y elucubraciones surgidas en 1935, o sea, 75 años ya, sin ningún resultado positivo, lo que hace pensar que, sea solo un proyecto imposible, juzgándolo solo desde la lógica humana.

Y lo mismo ocurre con los distintos LHCs que se vienen construyendo también desde 1.935, como el famoso de Berkley en EE.UU, de escasos 6,2 millones de electrones voltio de 1.955, o como éste ahora de ginebra, que parece que siempre está averiado y que para el 2013, que es cuando esperan arrancarlo de nuevo, después de 17 años de su primera piedra, y de 5 años de su puesta en marcha, habrá trabajado escasos dos meses seguidos sin encontrar absolutamente nada, aunque eso sí, a la opinión publica nos dicen que, esperan encontrar el bosón de dios o de “higgs”, que no sirve absolutamente para nada, pero que dicen es la partícula que origina la fuerza fuerte de la interacción de la materia, por la cual dicen también que, existe la masa de los cuerpos.

Y lo cierto es, que en base a esas dos teorías anteriores erróneas, predijeron que la materia debía de tener una inmensa energía en el núcleo atómico, en un proceso inverso a la fisión nuclear de las bombas atómicas y de las centrales nucleares y que llamaron de fusión nuclear, al unir cuatro átomos de hidrógeno para formar uno de helio o similar, entre otras cosas también, porque también habían predicho que el Sol y las estrellas son fábricas de fusión nuclear de hidrógeno como única alternativa para justificar la inmensa energía que emiten.

Pero ahora se sabe a que:

1º.- El Sol y las estrellas no son fábricas de energía, y en consecuencia, allí no existe fusión nuclear, porque entre otras cosas, es imposible como fuente de energía.

El Sol está aumentando de diámetro, da más energía térmica y gravitacional en periodos y semiperiodos de 11/12 años desde su origen, su funcionamiento obedece a modelización matemática, y para colmo, mantiene después de unos supuestos 4.700 millones de años de vida, una diferencia de temperaturas extrema y contínua de casi 20 millones de grados centígrados, entre el interior y la superficie del astro, que es a todas luces imposible, siendo todos estos síntomas contrarios e incompatibles con el funcionamiento de la fusión nuclear en el Sol.

2º.- Por lógica, si la división en dos de un átomo como el uranio emite energía, o sea trasiego de PEs ¿Por qué un proceso a la inversa reversible como es la suma o agregación de dos átomos en uno, iba a dar mas energía también? En todo caso al ser un proceso reversible consumiría mas PEs originando frío y no calor.

3º.- Por lógica también, las futuras fuentes de energía de la humanidad no pueden venir del núcleo atómico, como lleva diciendo esa ciencia física oficialista equivocada y errónea durante mas de un siglo inútilmente, sino de la moléculas y de sus átomos, y serán procesos RME todavía hoy desconocidos por la ciencia física, y que han servido para el origen y formación de las moléculas del petróleo o de la vida que son irrepetibles y para dosificar la energía original del Sol y de las estrellas.

Por tanto, bien haría la humanidad y todos nosotros, países, políticos, gobernantes, oposiciones, medios de comunicación, etc, etc, en ponerse de acuerdo para sacar el máximo rendimiento a lo que todavía tenemos, ante la que se nos avecina, y ante un siglo XXI sin energía, ya que las energías renovables no podrán nuca sustituir mas del 20% del consumo mundial de energía, la fusión nuclear es un fraude, la ciencia física oficialista duerme durante casi un siglo ya, y los combustibles químicos y nucleares se agotan.

NOTAS

LHCs = Máquinas aceleradoras de partículas

ITERs = Reactores o máquinas para producir la fusión nuclear.

PEs = Partículas elementales de la materia.

RME = Reutilización de la materia elemental de PEs